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8 oct. 2008

Tastet derrota Zapatero y a Chaves

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El Tribunal Supremo ha dado la razón a Almuñécar y, por ende, a su alcalde Juan Carlos Benavides. Una sentencia de la sala tres le reconoce el derecho a celebrar un referendum para someter al criterio del electorado local la aprobación inicial del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del municipio. Una historia muy larga de la que se puede extraer más información aquí.

El caso es que Juan Carlos Benavides puede sacar pecho porque le ha ganado una batalla a la Junta de Andalucía, e incluso, al Gobierno central, que en su día le negaron su deseo. La sentencia anula la decisión del Consejo de Ministros, que corroboró el planteamiento de la administración autonómica de Manuel Chaves y Gaspar Zarrías y negó la convocatoria de la consulta popular al Ayuntamiento sexitano.

El hecho es que el referendo ya cambiará poco o nada de lo que se ha desarrollado después sobre el futuro plan urbanístico de Almuñécar, cuyo esbozo provisional ya fue aprobado posteriormete y está a unos cuantos –y aún importantes– flecos de ser ratificado definitivamente por la autoridad competente, en este caso la Junta. Eso sí, Benavides siempre puede volver sobre sus pasos, aunque la aprobación de los técnicos de la Junta siempre estará ahí encima. Por eso, el dictamen del Supremo lo único que legitima es el orgullo político del siempre controvertido Benavides, que podrá llevar a cabo 'su' referendo. Eso sí, su verdadero triunfo es que pasará a la historia por ser el alcalde que, con su tozudez, marcó un precedente en la biografía de la democracia española por conseguir que el más alto tribunal le reconociese las competencias básicas del ordenamiento urbanístico al municipio español.

Benavides, un hombre astuto, perspicaz e insistentemente porfiado, recupera crédito. Pero sólo ante su electorado, que al fin y al cabo es el fin último de cualquier representante municipal. Los que le reprueban, lo seguirán haciendo. Hay que conocer Almuñécar para saber que esto será así. Quienes lo adoran, elevarán su reverencia, sobre todo, aquel que 'vive' a rebufo de su atronadora personalidad. Y viceversa ocurrirá cuando se trate de los que no se alinean en sus trazas de mando.

La verdadera victoria, además de la minuta por su trabajo (no sabemos a cuánto asciende), es para el veterano abogado Antonio Tastet, el letrado que ha llevado el caso hasta las más altas instancias y ha conseguido doblegar al Gobierno socialista andaluz de Chaves y al central de Rodríguez Zapatero. Suyo es el laurel del éxito y de nadie más. El tiempo y la historia dirán lo demás.

¿Será éste un paso para el verdadero inicio de un profundo debate sobre la financiación de las entidades locales? Así debería ser, porque, aunque los gobiernos autonómicos siempre tendrán la última palabra en materia urbanística hasta que no se desmuestre lo contrario, sería indecente y arriesgado permitir que algún edil desavenido aproveche la senda marcada por Benavides para remontar el vuelo de los demanes urbanísticos, ahora que el muro de hormigón de la crisis financiera generada por la repugnante ambición monetaria de algunos bancos, cientos promotores de la construcción y miles de codiciosos inmobiliarios ha cortado sus alas.

Atentos.

Foto: Tastet y Benavides en la rueda de prensa que han ofrecido. /Lucía Rivas

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